Goodbye Champaign

Queridos lectores, cuando estéis leyendo estas líneas estaré rumbo al país donde nunca se ponía el sol. No tengo tanto tiempo como otras veces así que seré breve y me limitaré a mencionar algunos de los detalles que me hacían saber que estaba viviendo en Champaign:

– a la gente de más de cien kilos paseándose por la calle.

– a la gente vestida y pintada de naranja, verde y azul.

– oir hablar sobre formas de resolver un problema de robótica o discutir sobre grafos en la cafetería mientras me como un bocadillo.

– a los miembros de las fraternidades con la música a todo volumen o jugando al baloncesto a pocos metros de la calle.

– los ruidos de la residencia: la TV de la vecina de enfrente, los delatadores crujidos de cama del vecino de arriba y de las italianas de dos habitaciones más al fondo, las risotadas histéricas de una vecina que no tenía su habitación suficientemente lejos, las risas nocturnas de un japonés y la charla de su novia de camino a la habitación de uno de los dos de madrugada, los intentos de abrir la puerta de un tipo dos puertas más al fondo (y más alto que una puerta) también a las tantas de la madrugada y las esporádicas carreras por el pasillo de gente borracha, también de madrugada. Me habría gustado recordar todos estos sonidos como bellas y suaves melodías pero debo seguir entrenando mi capacidad de visualización.

– el enorme gimnasio (y a algunas de las chicas haciendo cardio).

– tener una conexión a internet limitada.

– tener que pensar al volver a casa algunas noches a las 11 o las 12 cuál es el camino por el que menos probabilidades tengo de ser asaltado/pateado.

– ver “Illinois” y la “I” símbolo de la universidad por todos lados.

– no tener más de una o dos clases al día.

– no usar billetes ni monedas en un año.

– los enchufes con forma de smiley con la boca abierta.

– sentirme rodeado de comedores compulsivos de pizzas.

– a toda la gente que he conocido aquí.

Para terminar algunas fotos de última hora:

Muchas gracias Champaign y muchas gracias a Shin, Angela, Siddhant, Meghana, Gary, Walter, Hari, Cheng, Hyun Duk, Samson, Caroline, Mingfei, Yuan-Chi, Sudipto, Julia, Rukia, Simi, mujer-del-chino-que-siempre-me-sonríe-pero-creo-que-no-entiende-mas-que-los-nombres-de-los-platos y a todos los que no menciono aquí. Ha sido un año muy especial (y excepto Angela ninguno sabéis español así que no sé muy bien si os llegarán estas palabras).