Tanabata Matsuri

Hace unos días tuve la suerte de poder presenciar el espectáculo de fuegos artificiales que se celebra en Sendai todos los años. El festival dura oficialmente tres días pero los fuegos artificiales solo se lanzan el primer día.

 

El festival es bastante famoso y, por ejemplo, en los mapas de estaciones del interior de los trenes que pasan por Sendai se pueden ver los decorados típicos de esta fiesta en la parada de Sendai.


Este es el aspecto de una de las calles principales con los susodichos adornos.

 


Los farolillos con coletas estaban por todas partes. El segundo día de festival fui al supermercado a por víveres y tuve que agachar la cabeza en un par de ocasiones porque había farolillos colgando entre los árboles de la acera y las casas a una altura segura para japoneses.

 


Aspecto de una de las calles peatonales sobre las once de la mañana.

 


Este descampado y un parque más cuidado detrás de los árboles del lado izquierdo fue el sitio donde cientos de personas estuvimos observando durante dos horas el fuego en llamas.

 


Y sin más dilación… ¡más fuegos artificiales!

 


Las fotos, en este ocasión, me temo que se quedan cortas.

 


Si se hubiese grabado el sonido se habrían oído explosiones que hacían retumbar el suelo junto a gritos de niños pequeños diciendo “cowaiii” (tengo miedo) y “urusaiiii” (hacen mucho ruido), risas y aplausos al final de cada una de las catorce ráfagas de fuegos artificiales.

 


En una de las ráfagas sincronizaron los fuegos con música.

 


En otra la intensidad de los fuegos dependían de la energía con la que la gente gritase a todo volumen cierta frase.

 


La voz de la presentadora que más hablaba era propia de una chica bastante joven que contrastaba marcadamente con la voz de una señora ya más entrada en años (hablo únicamente de oídas, ambas estaban en el parque y no se las veía desde el descampado) que solía coger el micrófono en el momento más inoportuno para informar de que se había perdido un niño de 9 años llamado fulanito-kun o una niña menganita-chan.

 

 

 

 

 

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  Tras el festival fui a cenar al centro y aunque estaba lleno de gente no estaba atestado. Se había bloqueado el acceso para los vehículos en las calles cercanas a la zona de fuegos artificiales pero, por alguna razón que no llego a comprender, la gente sólo caminaba por la acera. Había policías en la calzada vigilando que todo estuviera en orden. La única idea que se me ocurre es que quisieran dejar la calzada libre por si a alguien le ocurría algo o había alguna emergencia.
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  También me resulto agradable ver de nuevo a la inmensa mayoría de las chicas y mujeres en yukata y kimono (un yukata es como un kimono más informal), desde niñas de nueve o diez años a mujeres de más de cincuenta. Algunos hombres también llevaban yukata aunque era mucho más raro.
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  Fue una agradable experiencia :)
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