Reflexiones sobre mi año en Japón

Ya ha pasado tiempo suficiente como para reflexionar con perspectiva sobre mi estancia de un año en Japón. A la gente que me pregunta qué tal en Japón les respondo con un “ha sido una gran experiencia”, “he aprendido mucho”, “es otra cultura completamente diferente”. Son las cuatro o cinco palabras que mejor definirían todo es eaño. Ha sido una experiencia fascinante que recomiendo a cualquiera. Después de la universidad o de los estudios llegan muchas responsabilidades, la novia/el novio (quien no la/lo tenga ya), el trabajo estable, la hipoteca, la vida cómoda, etc y es muy difícil poder estar durante tanto tiempo en otro país.

Los japoneses y el ejercicio

En las series de anime es común ver que tanto en universidades como en institutos siempre hay piscina, clubs de atletismo, artes marciales, etc. Por lo que he podido ver aquí en Sendai esa idea de hacer deporte la tienen metida en la cabeza todos los japoneses, grandes y pequeños. Para empezar está el tema de las bicicletas que están por doquier. No es lo mismo volver a casa después de una fiesta o después del trabajo en bicicleta que en taxi o en metro.

Adaptarse a Japón

Son varias las personas que me han preguntado ya si es fácil adaptarse a Japón. Voy a contar brevemente mi experiencia pero, por favor, tened en cuenta que he estado en un entorno universitario a través de un programa de intercambio en el que tratan a los estudiantes con especial atención y cuidado. Mi experiencia no va a ser la misma que alguien que vaya a hacer turismo o que vaya a trabajar a una zona donde nadie habla inglés.

Akihabara

Y para completar esta larga serie de entradas de distintos barrios de Tokyo: Akihabara. Uno de los lugares del mundo con más anime, manga y electrónica por metro cuadrado.


Tiendas de electrónica. Yo me imaginaba algo de las dimensiones de la calle de Asakusa de tiendas pero lo que ví fue algo bastante más caótico y disperso. Eso sí, al acercarme a las tiendas y mirarlas de cerca había aparatos rarísimos y radios antediluvianas. Me resulto curioso ver en varios puestos cajas con móviles y diversos gadgets coronados por carteles para desalentar a los ladrones: “Esto es de plástico, no me robes”.

 

Asakusa

Asakusa, al sur de Ueno, fue el centro de ocio hace algunos años pero tras los bombardeos de la segunda guerra mundial nunca se llegó a recuperar. Este barrio tiene un ambiente bastante más retro que otros como Shibuya, Ginza o Shinjuku.


Una de las calles comerciales. El poco espacio y la gran cantidad de tiendas que había me recordaban más a la idea que tengo de algunas ciudades chinas que a Japón (Blandford, si tengo una idea equivocada dímelo por favor :D).

Shibuya

Shibuya es otra de las zonas de ocio y de compras para los jóvenes tokyotas.


El famoso perro Hachiko. Hace unos años vivía en Tokyo un hombre que todos los días se iba a trabajar cogiendo el tren en Shibuya. Su perro de raza Akita, Hachiko, le acompañaba y le esperaba enfrente de la estación todo el día hasta que volvía. Tras años siguiendo la misma rutina el hombre murió mientras estaba en la universidad y Hachiko que le había visto irse al trabajo pero no le vió volver se quedó esperándole en la estación. A partir de ese día y hasta que Hachiko se reunió finalmente con su dueño siguió yendo a diario a la plaza de Shibuya a esperar a su amo. En su honor se construyó la estatua que hay ahora en la plaza de Shibuya.

Museo Ghibli

El penúltimo día antes de abandonar Japón le dediqué toda la mañana al museo Ghibli en Mitaka, a unos cuarenta kilómetros de Tokyo. El museo está dedicado a la vida y obra de Ghibli, autor de numerosas películas de anime.

Desgraciadamente el museo no permitía sacar fotos del interior por lo que no puedo enseñaros demasiadas imágenes. Las razones que daban para no permitir las fotos eran que sin preocuparse por la cámar la gente disfrutaría y viviría el museo. El interior parecía un conjunto de habitaciones antiguas con miles de detalles, sketches, libros de arte, y curiosas versiones -que yo no habría puesto en un museo para niños- de cuadros famosos (imaginaos a la maja desnuda apretándole los.. las.. de los pechos de una venus, no, no exagero, eran de ese estilo).


Este es el patio alrededor del cual estaban dispuestas las distintas habitaciones.

 

Ueno

Ueno, en la zona norte de Tokyo, es conocido por su enorme parque repleto de museos y de vagabundos.


La foto de rigor nada más salir del metro. Esto es lo que vi antes de internarme en el inmenso parque. A la izquierda se puede ver uno de los muchos Yodobashi que pueblan Tokyo.

Shinjuku

Shinjuku es la zona de negocios y rascacielos de Tokyo. Para ser más claro:


Nada más salir de la estación sur de Shinjuku me dirigí hacia el edificio del gobierno metropolitano de Tokyo.

 

Roppongi

Después de visitar los jardines del palacio imperial y Ginza me dirigí hacia Roppongi, el barrio de moda entre los jóvenes tanto para ir de compras como por su vida nocturna (no adulta).


Nada más salir de la estación de metro en pleno Roppongi Snoopy y compañía me saludaban mientras debajo una pantalla gigante anunciaba un videojuego. No se aprecia muy bien en la foto pero la chica inferior del anuncio de la derecha es occidental. Aunque ya había leído algo antes de venir a Japón me sorprendió el porcentaje de anuncios que muestran a occidentales. Me daba un poco de pena ver tanto occidental ya que le quitaba ese aire asiático pero qué le vamos a hacer, para ellos los occidentales somos “cool” :)