Sobre el alcohol, la carne y el celibato

Atticus preguntó cuáles eran los problemas del alcohol, la carne y el celibato así que aprovecho para responderte desde una entrada de forma un poco más extensa.

El problema del alcohol es que nubla la clara percepción, no tiene cualidad nutritivas y la razón principal de tomarlo es el disfrute. Si nubla la clara percepción aleja de la iluminación; si no tiene cualidades nutritivas, es decir, no aporta nada bueno al cuerpo no tiene sentido tomarlo, y si la razón de tomarlo es obtener gotas de felicidad entonces es algo que ata a lo material pero todo lo material es perenne y la felicidad que proporcionan no es eterna. ¿Por qué buscar la felicidad en algo que se agota?

El problema de la carne es que al pertenecer a un animal los yoguis consideran que aporta parte de la esencia de los animales y por ello hacen más difícil la concentración y el celibato.

El problema de no guardar el celibato es que se dispersa la energía espiritual en forma de semen en el hombre y en forma de energía en la mujer.

Se puede ser un yogui tomando alcohol, comiendo carne y no guardando celibato, pero el camino te lo pones más difícil. Eso sí, un yogui no te dirá que no comas carne o que no bebas alcohol o que guardes celibato.

Un yogui que se ha separado de los pares de opuestos puede hacer estas cosas sin ningún tipo de perjuicio ya que al separarse de los pares de opuestos no sufre karma por sus acciones. Pero para los aspirantes espirituales (sadhakas) está comprobado que dificultan el camino. Si comes carne tienes una digestión más pesada, tienes más posibilidades de contraer problemas gastrointestinales y es más rayásico que por ejemplo la lechuga o unas judías verdes. Si bebes alcohol no puedes meditar ni concentrarte y dudo que puedas hacer asanas. Si no guardas celibato tu energía se dispersa y tienes menos energía para meditar sin contar la energía que generan los deseos sexuales.

Ahor abien, si nos fijamos en grandes personalidades espirituales podemos observar algo: Buddha abandonó la vida “normal” y su palacio renunciando a todo a los 29 años, Jesucristo empezó a predicar a los 33 años, Swami Sivananda abandonó su vida como eminente médico y su familia a los 40 años, Mahoma recibió la primera revelación a los 39 años. Cuando se es joven los impulsos y los instintos son muy difíciles de controlar, la Naturaleza se ha asegurado de hacerlo así para perpetuar la especie. Excepto personas de gran envergadura espiritual como Babaji u otros yoguis que nacen prácticamente iluminados y están en su última encarnación los demás dejaron pasar su juventud antes de centrarse completamente en el camino espiritual.

Aunque no creas que sea necesario