Perdido

El domingo me perdí. Traté de llegar del punto verde (CERN) al punto morado (Ginebra) y no lo conseguí. Aparte de las bonitas fotos y de las dos horas de ejercicio aeróbico con mi nueva bici me he puesto suficientemente moreno para el resto del verano.


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Mi intención era pasar la mañana visitando los edificios de organizaciones internacionales como Naciones Unidas que hay al norte de Ginebra pero me quedé con las ganas. A partir de los mapas el objetivo parecía sencillo: coger la carretera que lleva del CERN al centro de Ginebra, todo recto y a plena luz del día.

DSC_7669La excursión comenzaba bien: un misterioso camino rodeado de vegetación que parecía llamarme a la aventura.

 

DSC_7672Esta es la carretera que me tenía que llevar directamente a Ginebra cerrada completamente al tráfico. Mi gozo parcialmente en un pozo

Seguí adelante con la vaga de idea de que si el CERN quedaba detrás de mi entonces Ginebra tenía que estar de frente. Gracias a este sencillo algoritmo di innumerables vueltas, hice agónicos sprints por autovías/carreteras en tramos donde era imposible ir por otro sitio y me acabé mis provisiones (un plátano y unas galletas).

DSC_7679Esta bonita escena llena de naturaleza es lo que tenía delante de los ojos a la una de la tarde.

 

DSC_7681Verdaderamente precioso, pero según mis cálculos a estas horas tendría que estar comiendo en pleno centro de Ginebra.

 

Finalmente me di por vencido y di media vuelta. No tengo muy buena memoria para recordar los lugares por los que he pasado. En esta ocasión no solo no tenía buena memoria sino que solo recordaba haber salido del CERN con intención de llegar a Ginebra. Tenía el recuerdo de haber pasado al lado del aeropuerto así que a falta de Osa Mayor me puse a mirar al cielo a ver en qué dirección se movían los aviones.

Cuando conseguí llegar al aeropuerto me distraje un rato sacando fotos de los aviones al aterrizar inconsciente de que el sol estaba tostándome.

DSC_7686Esta breve parada era la típica zona pegada a un aeropuerto por lo que se podían ver los aviones muy fácilmente. Sin duda si hubiese llegado a Ginebra no habría podido sacar una foto tan buena, seguro que perderme ha sido obra de mis angelitas de la guarda.

 

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Una vez satisfecha mi curiosidad sobre cómo se ven los aviones desde abajo en pleno vuelo retomé mi camino de vuelta concienciándome de recordaba todos los sitios por los que pasaba solo que no los recordaba porque la perspectiva era diferente. Como ya imaginaba fui incapaz de seguir el camino que tomé inicialmente y acabé en otro pueblecito vecino que no había visitado. Lo que se ve en esta imagen es un colegio de primaria que por alguna razón me recuerda a los cómics de Lucky Luke y a sus andanzas por el sur de América del Norte.

 

DSC_7705Y ya a pocos minutos de llegar al CERN el destino me obsequió con este bonito paisaje.

Actualización: como comenta María no es la primera vez que me pierdo.

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