Pequeños detalles

Durante mi estancia en Japón estoy experimentando situaciones memorables pero también cuando me paro y miro con detenimiento puedo darme cuenta de infinidad de pequeños detalles que se van acumulando y son muestra de la forma de ser japonesa.

Por ejemplo, cuando me toca esperar a que un semáforo se ponga azul no es raro ver a las personas adultas que están esperando para cruzar que se peguen a la pared dejando el mayor espacio posible enfrente de ellos de forma que si alguien tiene que cruzar por el semáforo de al lado o viene alguna bicicleta tengan espacio de sobra y no tengan que pedir paso. Una pequeña muestra más de delicadeza.

Todos los niños pequeños (primaria y compañía) suelen llevar el mismo modelo de mochila roja o negra de plástico duro que recuerda a unas baterías del Warhammer. Además de las baterías llevan un gorrito amarillo reflectante fosforescente para reducir los accidentes de tráfico. Y el otro día me di cuenta por primera vez de un detalle: ¡el gorrito lleva el símbolo de la señal de tráfico que avisa de “Cuidado, niños que van al colegio cerca”!

Desde septiembre del año pasado hasta hoy no he oído una sola discusión en público ni a nadie vociferando (estudiantes borrachos aparte). En una zona residencial es normal que haya tranquilidad pero cuando he estado en la zona centro a las 2 o 3 de la mañana lo único que veía era gente pasándolo bien, gente joven bailando sin camiseta cuando a pocos metros está nevando pero ni una sola pelea verbal o física, es una gozada.

Es curioso también que cuando oigo voces desde mi ventana y me asomo invariablemente son chinos o estudiantes extranjeros.

Por supuesto no quiero dar la impresión de que todo Japón es así. Además Sendai no es como Osaka, Tokyo u otras grandes ciudades, está considerada como ciudad “de campo” y por eso es más tranquila.

comments powered by Disqus