Museo Ghibli

El penúltimo día antes de abandonar Japón le dediqué toda la mañana al museo Ghibli en Mitaka, a unos cuarenta kilómetros de Tokyo. El museo está dedicado a la vida y obra de Ghibli, autor de numerosas películas de anime.

Desgraciadamente el museo no permitía sacar fotos del interior por lo que no puedo enseñaros demasiadas imágenes. Las razones que daban para no permitir las fotos eran que sin preocuparse por la cámar la gente disfrutaría y viviría el museo. El interior parecía un conjunto de habitaciones antiguas con miles de detalles, sketches, libros de arte, y curiosas versiones -que yo no habría puesto en un museo para niños- de cuadros famosos (imaginaos a la maja desnuda apretándole los.. las.. de los pechos de una venus, no, no exagero, eran de ese estilo).


Este es el patio alrededor del cual estaban dispuestas las distintas habitaciones.

 


La parte superior del museo de cuya existencia me enteré nada más salir del museo y ver el cartel de “No se permite entrar por segunda vez con una misma entrada”.

 


Un robot de la azotea visto desde fuera del museo.

 


Este era el autobús que nos llevaba desde la estación de tren de Mitaka hasta el propio museo y luego de vuelta a la estación.

 


Y este el aspecto de una de las calles principales del tranquilo pueblo/ciudad que tenía más en común con Sendai que con Tokypo

 

Por último comentar que los niños pequeños japoneses son iguales que el resto de niños pequeños, en otras palabras, que el museo no era el lugar más idóneo para meditar. Eso sí, durante una representación que iba incluída en la visita y que consistía en un corto de animación donde todos los efectos sonoros eran producidos por voces humanas uno de los niños se asustó tanto que empezó a llorar y el padre no tardó en salir con él de la sala. El pequeño cine tenía unas pequeñas ventanas redondas por las que entraba la luz. Al empezar el corto unas persinas que caían desde arriba las iban tapando lentamente de forma que parecía que estuviéramos en un submarino.

Fue una agradable experiencia entre tanto rascacielos y tanta muchedumbre de Tokyo. Si os pasáis por Tokyo y queréis ir al museo recordad que hay que comprar la entrada con bastante antelación.

Ya he hablado en una ocasión de una de películas de Ghibli:El viaje de Chihiro (que siempre confundo con Howl’s Moving Castle, ¿verdad María? o:) ).

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