Fin de semana de descanso

Ayer sábado, a eso de las cuatro o cinco de la madrugada un grupo de artistas por descubrir estuvieron cantando canciones durante dos horas. Descansaban justo antes de que la paciencia se te acabase y te hacían  creer que te iban a conceder el privilegio del silencio, un bien muy escaso donde yo vivo. Aunque no estaba con la mente muy lúcida mientras trataba de exprimir al máximo la insonorización de la que me proveen mis dos almohadas (sí, mediante la técnica del sandwhich) sí que puedo recordar claramente la letra: “Madrid Madrid Madrid”. El alcohol les mantenía en modo loop y se debían de desplazar arriba y abajo de la calle. Era como una prueba de altavoces en modo surround infernal.

Hoy domingo, sobre las nueve y media de la mañana, me aguardaba otro concierto. Esta vez fue la banda sonora de “Carros de Fuego” la que se empezó a oir. Una y otra vez. Alguien se había dejado el tema en modo loop y se debía haber ido al baño. En el piso de arriba vive un macarra más afín a los chumba chumba y al ruido ensordecedor que a los delicados sonidos de instrumentos musicales así que él no podía ser la causa. Debajo de mí hay un Solmanía (una tienda para ponerte moreno, para los que no la conozcan) que abre los domingos sobre las diez. Dado que de arriba no podía provenir el ruido tenía que venir de abajo y mi teoría hasta el día de hoy era que sobre las nueve y media debían de entrar a limpiar abajo y les debía poner la banda sonora de Carros de Fuego. De hecho no es la primera vez que ocurría este extraño suceso. Cada x meses los domingos por la mañana suena Carros de Fuego. No entendía muy bien quién demonios se anima un domingo por la mañana con Carros de Fuego pero oye, el mundo es muy grande. Cuando el sueño empezaba a sentirse amenazado y daba muestras de desaparecer por completo encendí el ordenador en la oscuridad, busqué el número de telefóno de Solmanía y llamé para decir que por favor me dejasen dormir y que se pusiesen cascos. Sin embargo no lo cogía nadie. Mi mente pensó que lógicamente con el volumen al que suena Carros de Fuego no oirían nada.

Sin embargo hoy ocurría algo raro. De vez en cuando me parecía escuchar palmadas. Mi teoría de las mujeres de la limpieza limpiando el Solmanía al ritmo de Carros de Fuego no encajaba muy bien con esos aplausos y la verdad es que el nuevo instrumento de la orquesta me tenía intrigado. Me levanté y fui al salón a ver si se veía algo desde la calle. Cuando mi mente somñolienta esperaba ver a unas mujeres de la limpieza extranjeras bailando en frente del Solmanía en lugar de limpiar al son de Carros de Fuego y de unas palmadas vi esto:

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La música la debe de poner algún simpático vecinito que les quiere animar y se asegura de que la escuchen bien.

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