¡Feliz Navidad desde Estrasburgo!

Estos días he tenido la oportunidad de pasar unos días cerca de Estrasburgo en la Alsacia, al oeste de Francia (¡muchas gracias de nuevo Cécile!). Ha hecho más frío que en Madrid y casi todos los días ha estado nublado. Cuando se veía algo de luz venía invariablemente del sur.


El río Ill a su paso por Estrasburgo. La ciudad fue atacada muy duramente durante la segunda guerra mundial así que había calles bastante anchas. Estrasburgo tiene fama de tener mucha polución por su localización geográfica pero la verdad es que no lo noté mucho, quizás la contaminación de Madrid ya ha hecho mella en mí.

 


Tanto en los pueblos colindantes que visitamos como en Estrasburgo la mayoría de las casas tenían muchos adornos navideños. Se respiraba Navidad.

 


La Petite France, barrio al que se acudía en tiempos medievales para curarse de enfermedades “vergonzosas”.

 


La catedral de Estrasburgo al atardecer. En el interior había una curiosa construcción que llegaba hasta el techo en la que había un gran reloj del que se podía ver parte de la maquinaria, una rueda zodiacal y unas figuras en lo alto que giraban cada cuarto de hora.

 


Un grupo de Papas Noel alegrando un día lluvioso con villancicos.

 


A una hora en dirección sur se encuentra el castillo de Haut-Koeniesbourg en lo alto de una montaña. Fue reconstruído por los alemanes a principios de 1900. Experiencia D&D :D. A lo lejos en el horizonte se encuentran la Selva Negra y Alemania.

 


Uno de los pueblos al pie de la montaña anterior. Me llamó mucho la atención el colorido. Parecían sacadas de un libro de Astérix y Obélix. El estilo de estas casas es compartido con parte de la zona este de Alemania, se diferencian en los ángulos de las líneas que adornan la fachada.

 


Los alsacianos tienen sentido del humor. La verdad es que yo veo este signo y me recuerda a Happosai de Ranma.

 


Tanto esta foto como la siguiente son de un pueblo llamado Riquewihr famoso por su mercado de Navidad. Ya era casi de noche y estaba lloviendo.

 


Riquewihr es famoso por su mercadillo de Navidad aunque los otros pueblos por los que pasamos también tenían el suyo propio. Los puestos generalmente estaban decorados como si fueran casitas de madera con nieve y vendían principalmente quesos, vinos, decoraciones de Navidad y dulces típicos de la zona.

Los franceses que he visto me han parecido muy educados (sin llegar al nivel japonés). Las calles estaban bastante limpias y la región me ha parecido muy bonita teniendo en cuenta que estamos en invierno. Si alguien está interesado en visitar Estrasburgo os aseguro que se puede ver fácilmente en un día. No hay metro pero sí autobuses y una red de tranvías por lo que moverse por la ciudad es cómodo.

¡Ah! Y por última una curiosidad sobre la ciudad que escuché en el paseo por el Bateau-Mouche que navegaba por el río Ill: parece ser que la costumbre de dar una última cena a los condenados a muerte que por desgracia todavía se sigue llevando a la práctica viene de aquí. Hace siglos se condenó a muerte a un joven de 18 años perteneciente a una familia rica. El joven estaba muy asustado y pidió cenar una última vez con su familia, deseo que le fue concedido y que desde entonces se extendió a otros países.

Aprovecho esta entrada para desearos a todos una Feliz Navidad y que tengáis un feliz 2009. :)

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