El siniestro sonido que marca el final del verano

Ayer lo volví a oir durante toda la tarde y a intervalos irregulares. Es el siniestro sonido que producen las ruedas de las maletas rozando contra el asfalto. Estaba disfrutando de una apacible y soleada tarde de domingo gracias a mi sistema casero de ventilación, completamente ecológico e inspirado en el vuelo de las aves migratorias, cuando lo volví a oír.

—Rum rum rum tranc rum rum

Es imposible concentrarse con ese truculento sonido. Es más, las autoras son siempre mujeres, generalmente jóvenes, y nunca acompañadas. Uhm, empiezo a atar cabos.. Imagino que la mayoría irán a la playa y habrán andado descalzas sobre la arena, sí.. así que lo que ocurre es que sienten unas terribles ganas de taconear pero, como en el asfalto no surte efecto, aprovechan el peso de sus femeninas maletas (que, como todo el mundo sabe, contienen el doble que una masculina aunque ellas abulten la mitad que un hombre) para llamar la atención y sentirse como quiera que se sientan cuando taconean a placer.

Pero entender la causa del problema es el primer paso. ¡Alguien tiene que hacer algo!

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