Adaptarse a Japón

Son varias las personas que me han preguntado ya si es fácil adaptarse a Japón. Voy a contar brevemente mi experiencia pero, por favor, tened en cuenta que he estado en un entorno universitario a través de un programa de intercambio en el que tratan a los estudiantes con especial atención y cuidado. Mi experiencia no va a ser la misma que alguien que vaya a hacer turismo o que vaya a trabajar a una zona donde nadie habla inglés.

Sobre el idioma japonés decir que es muy complicado para un hablante de lengua románica. Tras un año estudiando el idioma 6h a la semana y una “inmersión total” he conseguido poder comunicarme de forma hablada con japoneses. Si alguna palabra no la entiendo o no la sé expresar puedo entender la explicación que me dén o hacerme entender. Un problema adicional al aprender japonés es que hay multitud de registros y diferentes situaciones adecuadas a cada uno de ellos. Para un extranjero los dos registros principales son el “educado” y el “supereducado” (llamado keigo). El segundo es especialmente útil ya que es el que los comerciantes, servicios telefónicos, etc emplean al hablar contigo y no es lo primero que te enseñan en las academias/cursos de japonés. La dificultad con el idioma se ve suavizada por el buen caracter de la gente y sus ganas de ayudar.

onsenjpSobre las costumbres a mi lo que mas me costó fue adaptarme a las horas de comidas. No se come a las dos o las tres, se come a las 11:30 o a las 12:00 de la mañana. Se cena a las 18:00 o a las 19:00 y en verano a las 4 de la mañana ya está amaneciendo.

Todo acontecimiento social tiene un orden y (normalmente) discursos. Los japoneses son bastante ceremoniosos. Ligeramente relacionado con esto, tienes que ser consciente de la posición que ocupas dentro de un grupo. Por ejemplo, en el departamento de la universidad al que estaba asignado estaba formado por el jefe de departamento (un profesor), el subjefe (otro profesor), un estudiante de doctorado, un estudiante de intercambio (yo), los estudiantes de master y el resto de estudiantes. A la hora de hablar en ocasiones especiales o a la hora de hacer ciertas cosas se podía ver este orden. Por ejemplo al levantarse de la mesa o el orden a la hora de explicar en qué estaba trabajando cada uno durante esos días. Después de un año viviendo con japoneses tengo la impresión de que tanto esto como el modo supereducado de hablar especialmente si estás hablando con alguien de “mayor rango” (tu jefe, tu profesor, etc) más que barreras son una forma de mostrar respeto a la otra persona. La contrapartida es que no tener estos rangos en cuenta desgraciadamente se interpreta como falta de respeto, falta de educación o simple y llana ignorancia.

kabukijpAdaptarse al entorno universitario japonés no supuso un gran problema porque el grueso de los cursos de mi programa estaban en inglés, no en japonés. Los dos cursos que tenía en japonés me costaron bastante y si hubiese tenido que dar todo en japonés habría sido complicado. Como nota anecdótica: en la universidad es muy importante asistir a clase aunque vayas y te pases la hora durmiendo. No era raro que a las 9 de la mañana de 60 personas en clase 30 estuvieran con la cabeza sobre la mesa durmiendo tranquilamente. Mi hermano me ha confirmado que ocurre lo mismo en su academia de japonés (¿y no sé si en la de diseño también?).

Acostumbrarme a la comida no me costó. De hecho me hice vegetariano a mitad del programa de intercambio y no tuve ningún problema. Aparte de que muchos platos se coman con palillos, de que lo que comes es fundamentalmente diferente a la comida española (excepto el arroz) y de que en lugar de muchas cantidades y pocos platos sirven pocas cantidades y muchos platos no hay demasiados problemas. Se pueden comer muchas cosas “raras” pero también existe la oportunidad de hacer dieta medio occidental medio japonesa.

Acostumbrarse a los japoneses fue muy fácil. Son muy amables, muy educados, la mayoría se muestran interesados en ayudarte y sonríen a casi siempre. Si algo que les pides no se puede hacer no te dirán que no se puede hacer, te dirán “es difícil” hasta que “captes” que no se puede hacer. Lo único difícil de hacerse a ello es que no se muestran por dentro, especialmente si no están acostumbrados a extranjeros y especialmente si no te conocen mucho. Esto es lo que más echaba de menos de España.

Y por último, acostumbrarme a que los trenes, metros, autobuses lleguen y salgan siempre puntuales, que te lleguen las cosas que pides el día que te dicen en las empresas o antes o que te traten como si fueses un señor al comprar en un supermercado, unos grandes almacenes u otro tipo de tienda no es tampoco difícil. Quizás, dado lo consumistas que son, tener tantísima variedad de productos, especialmente si te gustan los gadgets o la fotografía se podría ver como un handicap, pero nada insalvable.

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